El P. Pierre Bélanger SJ, miembro del equipo de Comunicaciones de la Curia Jesuita en Roma, estuvo presente en la 44ª Asamblea de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe - CPAL y compartió sus impresiones de la reunión y el trabajo realizado en ella.

 

El Presidente de la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL), Roberto Jaramillo, me invitó, a título de periodista de la Compañía, a su reunión, la primera de forma presencial desde el inicio de la pandemia. Tuvo lugar del 6 al 11 de junio en Ciudad de México, en el San Javier, un Centro de Espiritualidad al sur de esta enorme ciudad de más de 25 millones de habitantes. Roberto me propuso que yo asistiera, sobre todo para escuchar la quincena de presentaciones de las Provincias de esta parte del mundo donde la Compañía de Jesús y los jesuitas ya estaban muy presentes antes de la supresión de la Compañía (1773), como lo están en la actualidad, después de su restauración (1814).

Tomaron la palabra los Provinciales de Chile, Ecuador, Colombia, Bolivia, Paraguay, América Central, México, Argentina/Uruguay, las Antillas, Brasil, Venezuela y Perú, el Superior Regional de Guyana y Jamaica, así como el Delegado del ‘Plan Amazonía’ más el superior de Cuba. Se les pidió que presentaran su Plan Apostólico, es decir, cómo creen que se llevará a cabo la misión de la Compañía en su jurisdicción en los próximos años. A continuación, se pidió a cada ponente que indicara la relación de dicho plan con las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía y las prioridades propuestas en el PAC-2, es decir, el Proyecto Apostólico Común u hoja de ruta para los jesuitas y sus obras en América Latina. Por último, se deseaba conocer el estado de la reflexión de las Provincias sobre las perspectivas de reestructuración geográfica -o apostólica- que el Padre General les había invitado a considerar.

En promedio, cada presentación con el intercambio subsiguiente duró algo más de media hora. ¿Qué retuvo sobre todo el ‘reportero’ que yo fui en esta ocasión?

  • En primer lugar, que se han realizado esfuerzos de planificación muy serios en los últimos años y que cada Provincia tiene la vista puesta hacia el futuro.
  • En segundo lugar, que el realismo colorea las evaluaciones y previsiones. Como en casi todo el mundo, los territorios históricamente identificados con el cristianismo, como son los de América Latina, están caracterizados por la secularización y, así, el número de religiosos sigue disminuyendo.
  • También observé el deseo de estar cerca de los más pobres, lo cual, en muchos lugares, significa acompañar a los pueblos indígenas y defender sus derechos.
  • Por otra parte, casi todas las presentaciones muestran más esperanza que desesperación, especialmente porque se están haciendo verdaderos esfuerzos para dejar de considerar que la misión de la Compañía de Jesús ‘pertenece’ sólo a los jesuitas, sino, más bien, a lo que lleva el nombre de ‘cuerpo apostólico’. Así pues, este cuerpo incluye, en casi todas partes, a laicas y laicos comprometidos en la misión en un número considerablemente mayor que el de los religiosos.

A un nivel más directamente relacionado con la presencia y la acción apostólica, los desafíos encontrados -que varían mucho de un país a otro- son a menudo enormes. Sólo la confianza en Dios, que ha guiado a la Compañía a lo largo de los siglos y le ha permitido seguir sirviendo a pesar de los obstáculos, permite a los Provinciales y a sus equipos seguir adelante. Para ellos, no se trata tanto de conservar los logros de los compromisos pasados en materia de educación, pastoral, espiritualidad o acción social, sino de crear algo nuevo a fin de responder a las nuevas necesidades. Esto aparece claramente en la sincronización natural entre el Plan Apostólico de cada Provincia y las Preferencias Apostólicas de la Compañía Universal, presentadas en 2019 por el P. Arturo Sosa, es decir, el compromiso con la espiritualidad a través de la propuesta de los Ejercicios Espirituales, la cercanía a los pobres y excluidos, el acompañamiento de los jóvenes hacia un futuro de esperanza y el compromiso con otros para cuidar el planeta. Las cuatro Preferencias han encontrado fácilmente su lugar en la planificación.

Hablando de desafíos, algunos en particular me llamaron la atención. En un país centroamericano, el gobierno es abiertamente hostil y trata de sofocar todo el trabajo de la Compañía en el ámbito de la educación superior. En Chile, la Compañía tiene que recuperar su credibilidad tras los escándalos que la han afectado; la Provincia ha perdido la mitad de sus miembros en diez años. En varios países, tal vez especialmente en Brasil, incluida la Amazonía, el número de refugiados que llegan de Centroamérica, Haití y otros lugares crece constantemente y es difícil satisfacer las necesidades.

En cuanto a la cuestión de la reestructuración de las Provincias, no se percibió ninguna urgencia, aunque las relaciones entre las Provincias se multiplican para proyectos o respecto a áreas de apostolado. Por otro lado, los Provinciales se dicen felices de colaborar entre sí y aprecian el liderazgo del equipo de la CPAL, con sede en Lima.

Sería injusto terminar este informe sin subrayar que una parte importante de las sesiones fue dedicada a la familiarización con las diferentes redes de la Compañía en América Latina. Además de COMPARTE, a cuyo coordinador entrevistamos, los Provinciales pudieron entender mejor cómo AUSJAL (universidades jesuitas), RJM (migraciones), la Federación Fe y Alegría y el compromiso en la Amazonía se inscriben en una perspectiva de relaciones cada vez más vivas a los niveles interprovincial y continental.

En resumen, la 44ª Asamblea de la CPAL no sólo fue una fuente de información y de intercambio, sino también de construcción de un futuro adaptado a los retos que la Compañía de Jesús afronta en esta parte del mundo. Ha sido una oportunidad para fortalecer el compromiso de todos nosotros al servicio de una misión que es más grande que nosotros mismos, la del Señor. El Espíritu Santo, el espíritu de Pentecostés que acababa de celebrarse el domingo anterior a la Asamblea, hizo sentir su presencia durante toda la semana.

 

Imagen e información de jesuits.global