Entre el 2 y el 5 de noviembre se realizó la 42ª Asamblea de la CPAL en la cual participaron los superiores mayores de América latina y el Caribe, los superiores regionales o de sección (Amazonia, Haití, Cuba, Jamaica - Guyana), los asistentes del P. General, y los miembros del equipo central de la CPAL.

Nuestras deliberaciones estuvieron enmarcadas en la semana de celebración de todos los santos -vivos y difuntos- de la Iglesia y de la Compañía. La difícil situación y los retos apostólicos de nuestros compañeros en Haití, así como la participación de los superiores de los superiores de Cuba, Jamaica-Guayana y la Amazonia brasilera, fueron un importante aliciente para nuestra reflexión sobre los desafíos apostólicos de la conferencia. Comenzar cada uno de nuestros días de trabajo con un momento largo y bien preparado de oración común nos ayudó en el servicio de descubrir y acompañar “lo que el Espíritu” quiere de nuestro Cuerpo Apostólico.

Tres asuntos principales ocuparon a la Asamblea durante esos cuatro días intensos. En primer lugar, el estudio y enriquecimiento de la propuesta de desarrollo del PAC por parte del equipo central de la CPAL. A los programas presentados por el presidente de la CPAL los provinciales hicieron comentarios, correcciones, sugerencias, observaciones. Ahora será tiempo de corregir y enriquecer “la hoja de ruta” que ha de guiar el trabajo de la CPAL durante los próximos 6 años. Esperamos tener ese trabajo culminado en los primeros meses del año 2022.

Buena parte de la energía y del tiempo de la asamblea se dedicó, en un segundo momento, a introducir un proceso de discernimiento sobre la reconfiguración de provincias en la CPAL. Hace algunos días el P. General nos dirigió una extensa carta proponiendo una serie de cuestiones para la consideración de la Conferencia, y preguntas concretas para ayudarle en su propio discernimiento. Nos dimos, pues, en estos días pasados, tiempo para rezar, para compartir en grupos en conversaciones espirituales, y para poner en común nuestras luces, interrogaciones, desafíos, etc. La necesidad de repensar la manera como se gobiernan las provincias delante de la cambiante situación actual -tanto ad intra de la Compañía como en la realidad en que vivimos- seguirá siendo un asunto para trabajar intensamente en los próximos meses. El P. General había planeado estar con nosotros, pero el deceso de su mamá no se lo permitió. En ese momento nos acompañó, entonces, el P. Douglas Marcouller.

El tercer bloque de asuntos al cual nos dedicamos tuvo que ver con cuestiones varias: el papel y funciones de los delegados o asistentes de espiritualidad en las provincias, la presentación del texto final de la “Investigación Estudio sobre las Juventudes en el Caribe” (que será divulgado en los próximos días), la aprobación del documento “Modo de proceder en nuestro trabajo con Migrantes” del JRS/LAC y la RJM/LAC, la aprobación de un “Protocolo de Emergencias” para todas las provincias de la CPAL fueron parte del menú, entre otras decisiones y deliberaciones.

Una novedad en el desarrollo de la Asamblea fue introducida al utilizar pequeños videos (de 3 minutos cada uno) en los cuales los coordinadores de las redes informaron a la Asamblea de los hechos y desafíos de los trabajos que acompañan. A todos ellos el agradecimiento de la Asamblea por el esfuerzo y trabajo realizado en-red-dados. 

Terminamos el viernes antes de mediodía agradeciendo a Dios la oportunidad que nos dio de reunirnos por medio de la virtualidad y por la participación de todas las provincias y regiones a través de sus superiores. Esperamos poder tener nuestra reunión presencial en junio de 2022, probablemente en México.

A todos y todas:  nuestro abrazo fraterno.

MIEMBROS DE LA ASAMBLEA DE LA CPAL

 

Oficina de Comunicaciones de la CPAL