Los jesuitas poseen, a lo largo de todos sus años de historia, un gran listado de santos y beatos entre sus miembros, empezando por su fundador, San Ignacio de Loyola.

A todos ellos los celebramos cada 5 de noviembre, fiesta de Todos los Santos y Beatos de la Compañía de Jesús, fecha en la que recordamos nombres relevantes que nos han marcado y han dejado una huella en muchas personas.

En este listado encontramos mártires, doctores, confesores, científicos, descubridores, defensores de indígenas, enfermeros, porteros… Desde Novicios hasta Superiores Generales, hermanos y sacerdotes.

La vida de cada uno de ellos no fue fácil, todos tuvieron que superar pruebas, ya sea del entorno social o político en el que vivían, o de situaciones concretas que debieron superar por sus opciones de fe. Muchos otros fueron reconocidos por su gran aporte a la Iglesia Católica y su humildad y desprendimiento hacia los más pobres. Cada uno de ellos ha dado ejemplo del camino de seguimiento a Dios, muchas veces a pesar de sus propias limitaciones físicas o personales.

Justamente, al recordarlos a todos ellos, también rogamos a Dios porque siga incrementando las vocaciones en la Compañía de Jesús. Por ello, en este día también rezamos por las Vocaciones Jesuitas, para que la labor que el Seños nos ha encomendado continúe a lo largo de los años y sea fructífera.

En estos tiempos de dificultad, de defensa de los derechos fundamentales en diferentes lugares del mundo, es importante que nuestras vocaciones se sigan incrementando, recordemos las palabras de Jesús: "La mies es mucha, pero son pocos los obreros. Por eso, pídanle al dueño de la mies que mande obreros a su mies" (Lc 10, 2). Por ello, elevemos nuestras oraciones para que Dios nos siga bendiciendo con más jóvenes que quieran seguir su camino a semejanza de Iñigo de Loyola.

 

Oficina de Comunicaciones CPAL