Hace algo más de dos meses, el Secretariado Social de la Compañía de Jesús en Roma nos anunciaba la creación de un grupo de trabajo que debía responder a esta pregunta: ¿debe la Compañía de Jesús sumarse a quienes solicitan la suspensión temporal de las patentes de las vacunas COVID-19? Roberto Jaramillo SJ, responsable de la animación común de las presencias de los jesuitas en América Latina y el Caribe pidió al animador de la acción social de los jesuitas de Perú, Carlos M. Silva Canessa, y a mí, como miembro del equipo, participar en el grupo.

Nuestras reuniones, que transcurrían a través de uno de los más populares sistemas de videoconferencia, unían personas de Roma, Washington, Toronto, Ayacucho, La Palma, Nairobi, Londres, Berlín. Desde el comienzo, los datos abrumadores nos sobrecogieron: en cada una de las zonas se detallaban los avances desiguales del proceso de vacunación. Entraban también en las conversaciones la evaluación de los demás insumos médicos para combatir la pandemia. Constatamos que, en estos primeros meses desde la aprobación de las primeras vacunas, el nacionalismo se ha impuesto sobre lo que dicta la ética y la lógica.

De ese modo, cuando vamos camino de los cuatro millones de personas fallecidas por COVID-19 en el mundo, el 87% de las vacunas administradas han tenido como destino a personas de los países de rentas más altas, mientras que aquellos que figuran en los últimos lugares del listado del PIB han recibido solo el 0,2% de las vacunas disponibles. Muchas voces han ido sumando volumen a este clamor. El papa Francisco, que se va convirtiendo en un referente ético en nuestro siglo, hace una y otra vez hincapié en las desigualdades exacerbadas por la crisis de la COVID-19 y cómo las naciones más poderosas no han puesto todo de su parte para que la llegada de las vacunas responda a criterios de necesidad.

Durante estos últimos días, hemos sido testigos de una posición abierta del presidente Biden a sumarse a la solicitud hecha por India y Sudáfrica en la Organización Mundial de Comercio para la liberación temporal de patentes. Mientras tanto, observamos con asombro que la Unión Europea se muestra reacia. También somos conscientes de que la letra pequeña de cualquier acuerdo sobre la liberación temporal de patentes (y de otros insumos necesarios para combatir la enfermedad) deben compensar los esfuerzos de investigación, pero nunca a costa de la vida de millones de personas y de una situación económica cada vez más difícil de rescatar. Nadie puede ignorar las consecuencias de una vacunación ralentizada por la falta de producción y por el encarecimiento del producto; la COVID-19 no espera y su capacidad de evolución puede llevarnos a una situación de pandemia crónica.

El pasado diez de mayo, con la humildad de ser solo una voz más, todos los responsables regionales de la Compañía de Jesús en el mundo, firmaron la declaración solicitando justicia en la asignación mundial de las vacunas y acordaron:

  • Instar a los países que aún bloquean la propuesta de exención temporal de los derechos de patente a que la apoyen, para ampliar y acelerar la producción y distribución de tecnologías, medicamentos y vacunas que salvan vidas.
  • Animar a todos los países a que den prioridad a las personas más vulnerables entre sus ciudadanos en la distribución de vacunas.
  • Instar a los países ricos a suplir las carencias de financiación de la iniciativa COVAX y a compartir los excedentes de vacunas de sus propias reservas
  • Solicitar a las instituciones financieras internacionales y a los acreedores privados que cancelen las deudas de los países de ingresos bajos y medios para que puedan responder a la pandemia y recuperarse de ella.

En nuestras peleas internas, al parecer, solemos olvidar que este mundo es desde hace mucho tiempo una pequeña aldea. Nadie estará a salvo mientras no lleguen las vacunas a todas las sociedades, a todas las personas.

Lucas López Pérez SJ
Miembro del equipo de
l presidente de la Conferencia Provinciales
Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL)

 

Información de delaslecturas

Compañía de Jesús se posiciona sobre asignación de vacunas de COVID-19