El texto, como adelantó INFOVATICANA, lleva la firma del Papa del día de San José, 19 de marzo, y se divide en los siguientes nueve capítulos:

+++ Introducción (1-7)
En la introducción, el Papa Francisco propone el principio de inculturación: cada región puede buscar soluciones adecuadas para su cultura y tradiciones locales.

El Santo Padre advierte que “no todos los debates sobre cuestiones doctrinales, morales o pastorales necesitan ser resueltos por las intervenciones del Magisterio”.

Asimismo, se pide evitar dos posturas: la que busca el cambio total de forma irreflexiva y la que busca resolver todo mediante la aplicación de normas.

+++ Capítulo uno: “A la luz de la Palabra” (8-30)
El Papa invita a reflexionar sobre los textos de la Sagrada Escritura, en los que se recogen en numerosas ocasiones historias de familias, nacimientos, historias de amor y crisis familiares.

La familia, reflexiona el Santo Padre, se ha enfrentado con el pecado desde los primeros momentos. La Palabra de Dios no proporciona ideas abstractas, sino que constituye una fuente de consuelo para las familias que experimentan la dificultad o el sufrimiento.

+++ Capítulo dos: “Las experiencias y los retos de las familias” (31-57)

En el segundo capítulo, el Papa considera la situación actual de las familias. Reconoce que las familias se enfrentan a muchos retos, desde la migración hasta la ideología de género que pretende negar la diferencia entre los sexos. Invita a diferenciar entre las “teorías” aceptables de interpretación de la realidad y de las “ideologías” arbitrarias.

El Santo Padre hace hincapié en la necesidad de escuchar la realidad y de atender a situaciones concretas. Además, llama la atención sobre el individualismo imperante que dificulta que una persona se dé generosamente a sí misma. He aquí un cuadro interesante de la situación: “El miedo a la soledad y el deseo de estabilidad y fidelidad coexisten con un temor creciente a quedarse atrapado en una relación que podría dificultar la consecución de uno de los objetivos personales” (AL 34).
Invita a evitar alejarse de las situaciones concretas por y recuerda que Jesús propuso un ideal exigente, pero “nunca dejó de mostrar compasión y cercanía a la fragilidad de los individuos como con la samaritana o la mujer sorprendida en adulterio”.

+++ Capítulo tres: “Mirando a Jesús: La vocación de la familia” (58-88)
En este capítulo se describe la vocación de la familia en base a las enseñanzas del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. El Papa abordar en este capítulo los temas de la indisolubilidad del matrimonio, la naturaleza sacramental del matrimonio, la transmisión de la vida y la educación de los hijos. Gaudium et Spes del Vaticano II, la Humanae Vitae de Pablo VI, y Familiaris consortio de Juan Pablo II son los documentos más citados.

El Papa señala que se encuentran elementos positivos en otras formas de matrimonio de otras confesiones religiosas, además del verdadero matrimonio natural. El Santo Padre recuerda también a las familias heridas y a que los obispos se dispongan a discernir bien las distintas situaciones.

Francisco recuerda que el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos y pueden existir factores que limitan la capacidad de tomar una decisión.

+++ Capítulo cuatro: “El amor en el matrimonio” (89-164)
El cuarto capítulo trata del amor del matrimonio, que se ilumina con el Himno de San Pablo en 1 Corintios 13: 4-7. Este capítulo es una exégesis minuciosa del texto paulino y del amor humano.

El capítulo concluye con una reflexión muy importante sobre la “transformación de amor”, porque las vidas son cada vez más largas y los matrimonios duran más años y “la decisión inicial tiene que renovarse con frecuencia”.

“No hay ninguna garantía de que se vaya a sentir de la misma manera a lo largo de la vida. Sin embargo, si una pareja puede llegar a un proyecto de vida común y estable, pueden amarse unos a otros y vivir como uno hasta que la muerte los separe, disfrutando de una intimidad enriquecedora “(AL 163).

+++ Capítulo cinco: “El amor hecho fecundo” (165-198)
El quinto capítulo se centra por completo en la fecundidad y la procreación de amor. Se habla de dar la bienvenida a una nueva vida, sobre el periodo de espera del embarazo, sobre el amor de una madre y un padre.

El Papa aborda el tema de la paternidad responsable, y critica el feminismo cuando promueve la uniformidad y niega la maternidad.

+++ Capítulo seis: “Algunas perspectivas pastorales” (199-258)
En el sexto capítulo, el Papa trata las diversas perspectivas pastorales que están destinadas a formar familias sólidas y fructíferas de acuerdo al plan de Dios.

El Santo Padre reconoce “que los ministros ordenados a menudo carecen de la formación necesaria para hacer frente a los complejos problemas que enfrentan actualmente las familias” (al 202). Se necesita mejorar la formación afectiva de los seminaristas.

También considera importante el Papa la preparación de los novios para el matrimonio, acompañados por las parejas en los primeros años de vida matrimonial.

En cuanto a los divorciados vueltos a casar, la exhortación hace hincapié en la importancia de la reciente reforma de los procedimientos de anulación del matrimonio. Se destaca el sufrimiento de los niños en situaciones de conflicto y concluye: “El divorcio es un mal y el número cada vez mayor de divorcios es muy preocupante. Por lo tanto, nuestra tarea pastoral más importante en lo que respecta a las familias es el fortalecimiento de su amor, ayudando a curar heridas y trabajando para prevenir la propagación de este drama de nuestro tiempo “(AL 246).

En cuanto a los homosexuales, reafirma la necesidad de respetarlos y de abstenerse de cualquier discriminación injusta y toda forma de agresión o violencia.

+++ Capítulo siete: “Hacia una mejor educación de los niños” (259-290)
El séptimo capítulo está dedicado a la educación de los niños: su formación ética, el aprendizaje de la disciplina que puede incluir el castigo, el realismo del paciente, la educación sexual, la transmisión de la fe y, más en general, la vida familiar como un contexto educativo. La sabiduría práctica presente en cada párrafo es notable, sobre todo, la atención prestada a los graduales, pequeños pasos “que puedan ser comprendidos, aceptados y apreciados” (al 271).

Hay un párrafo particularmente interesante y pedagógico fundamental en la cual Francisco afirma claramente que “la obsesión, sin embargo, no es la educación. No podemos controlar todas las situaciones que un niño puede experimentar … Si los padres están obsesionados con saber siempre dónde están sus hijos y controlar todos sus movimientos, buscarán sólo para dominar el espacio. Pero esto no es una forma de educar, fortalecer y preparar a sus hijos para hacer frente a los retos. Lo que es más importante es la capacidad de amor para ayudarles a crecer en la libertad, la madurez, la disciplina general y la autonomía real “(AL 260).

La sección notable sobre la educación en la sexualidad es muy expresivamente titulado: “Sí a la educación sexual”. La necesidad está ahí, y tenemos que preguntar “si nuestras instituciones educativas han aceptado este reto … en una época en la sexualidad tiende a ser trivializado y empobrecido”. buena educación debe llevarse a cabo “en el marco más amplio de una educación para el amor, para la entrega mutua” (AL 280). El texto advierte que la expresión “sexo seguro” transmite “una actitud negativa hacia la finalidad procreadora natural de la sexualidad, como si un niño eventual fuera un enemigo a ser protegidos contra. Esta forma de pensar promueve el narcisismo y agresividad en el lugar de recepción “(AL 283).

+++ Capítulo ocho: “Guiar, discernir e integrar la debilidad” (291-312)
El octavo capítulo es una invitación a la misericordia y el discernimiento pastoral en situaciones que no coinciden plenamente lo que el Señor propone. El Papa utiliza tres verbos muy importantes: rectores, exigente e integradoras, que son fundamentales para hacer frente a situaciones frágiles, complejas o irregulares. El capítulo tiene secciones sobre la necesidad de gradualidad en la pastoral; la importancia del discernimiento; normas y circunstancias atenuantes en el discernimiento pastoral; y, finalmente, lo que el Papa llama a la “lógica de la misericordia pastoral”.

El capítulo ocho es muy sensible. En la lectura que hay que recordar que “la tarea de la Iglesia es a menudo como la de un hospital de campaña” (AL 291). Aquí el Santo Padre se enfrenta con las conclusiones de los Sínodos sobre cuestiones controvertidas. Se reafirma lo que Christian es el matrimonio y añade que “algunas formas de unión contradicen radicalmente este ideal, mientras que otros se dan cuenta de que en al menos una forma parcial y análoga”. La Iglesia, por tanto, “no deja de lado los elementos constructivos en aquellas situaciones que lo hacen todavía o ya no se corresponde con su enseñanza sobre el matrimonio” (AL 292).

En lo que se refiere a discernir lo que se refiere a las situaciones “irregulares”, el Papa afirma: “Hay una necesidad ‘para evitar fallos que no tienen en cuenta la complejidad de las diversas situaciones’ y estar atento, por necesidad, a cómo la gente experimentar angustia a causa de su condición “(AL 296). Y continúa: “Es una cuestión de llegar a todo el mundo, de la necesidad de ayudar a cada persona a encontrar su camino recta presencia en la comunidad eclesial, y por lo tanto a la experiencia de haber sido afectado por una piedad ‘inmerecida, incondicional y gratuito’ “(AL 297). Y más adelante: “El que se divorció de haber entrado en una nueva unión, por ejemplo, puede encontrarse en una variedad de situaciones, que no deben ser encasillado o encajar en las clasificaciones excesivamente rígidos que no dejan espacio para un discernimiento personal y pastoral adecuada” (AL 298 ).

En esta línea, la recopilación de las observaciones de muchos padres sinodales, el Papa afirma que “los bautizados divorciados que se han vuelto a casar civilmente necesidad de ser más plenamente integrado en las comunidades cristianas en la variedad de formas posibles, evitando al mismo tiempo cualquier ocasión de escándalo”. “Su participación puede expresarse en diferentes servicios eclesiales … Esas personas necesitan sentir no como miembros excomulgados de la Iglesia, sino como miembros vivos, capaces de vivir y crecer en la Iglesia … Esta integración también es necesaria en el cuidado y la educación cristiana de sus hijos “(al 299).

En un tono más general, el Papa hace una declaración muy importante para la comprensión de la orientación y el sentido de la exhortación: “Si tenemos en cuenta la inmensa variedad de situaciones concretas, … es comprensible que ni el Sínodo ni esta Exhortación podría esperarse para proporcionar un nuevo conjunto de reglas generales, canónicas en la naturaleza y aplicables a todos los casos. Lo que se necesita es simplemente un renovado impulso para llevar a cabo un discernimiento personal y pastoral responsables de los casos particulares, uno que reconozca que, dado que “el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos, las consecuencias o efectos de una regla no tiene necesariamente que ser siempre la misma “(AL 300). El Papa se desarrolla en profundidad las necesidades y características de la jornada de acompañamiento y discernimiento necesario para profundo diálogo entre los fieles y sus pastores.

Para ello, el Santo Padre recuerda la reflexión de la Iglesia sobre “factores y situaciones atenuantes” en cuanto a la atribución de responsabilidad y rendición de cuentas de las acciones; y confiando en Santo Tomás de Aquino, que se centra en la relación entre las reglas y discernimiento al afirmar: “Es cierto que las normas generales establecidas un bien que no se puede despreciar o descuidado, pero en su formulación no pueden proporcionar absolutamente todos particular, situaciones. Al mismo tiempo, hay que decir que, precisamente por eso, lo que es parte de un discernimiento práctico en circunstancias particulares no pueden ser elevados al nivel de una regla “(AL 304).

La última sección de las golosinas capítulo “La lógica de la misericordia pastoral”. Para evitar malentendidos, Francisco reitera firmemente: “Para mostrar la comprensión de cara a situaciones excepcionales no implica atenuar la luz de la más completa forma ideal, ni proponen menos de lo que Jesús ofrece al ser humano. Hoy en día, más importante que la pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para fortalecer los matrimonios y por lo tanto para evitar su descomposición “(AL 307).

La sensación general del capítulo y del espíritu que Francisco desea impartir a la pastoral de la Iglesia es bien resumido en las palabras finales: “Animo a los fieles que se encuentran en situaciones complicadas de hablar con confianza con sus pastores o con otros laicos cuyas vidas están comprometidos con el Señor. Ellos no siempre pueden encontrar en ellos una confirmación de sus propias ideas o deseos, pero seguramente recibirán algo de luz para ayudar a comprender mejor su situación y descubrir un camino para el crecimiento personal. También animo a los pastores de la Iglesia a escuchar con sensibilidad y serenidad, con un sincero deseo de comprender su situación y su punto de vista, con el fin de ayudarles a vivir una vida mejor y reconocer su propio lugar en la Iglesia. “(AL 312).

En la “lógica de la misericordia pastoral”, subraya Francisco: “A veces nos resulta difícil hacer espacio para el amor incondicional de Dios en nuestra actividad pastoral. Ponemos tantas condiciones de piedad que vaciarla de su significado concreto y el significado real. Esa es la peor manera de diluir el Evangelio “(AL 311).

+++ Capítulo nueve: “La espiritualidad del matrimonio y de la familia” (313-325)
El capítulo IX está dedicado a la espiritualidad conyugal y familiar, que “se compone de miles de pequeños pero reales gestos” (al 315). El Papa afirma claramente que “los que tienen profundas aspiraciones espirituales no deben sentir que la familia resta valor a su crecimiento en la vida del Espíritu, sino más bien lo ven como un camino que el Señor está usando para conducirlos a la altura de la unión mística “(AL 316). Todo “, momentos de alegría, relajación, celebración, e incluso la sexualidad puede ser experimentado como participación en la vida plena de la resurrección” (AL 317). Luego habla de la oración a la luz de Pascua, de la espiritualidad de un amor exclusivo y libre en el desafío y el anhelo de envejecer juntos, lo que refleja la fidelidad de Dios (cf. AL 319). Y, finalmente, la espiritualidad de la atención, consuelo y estímulo: el Papa enseña que “toda la vida familiar es un ‘pastoreo’ en misericordia. Cada uno de nosotros, por nuestro amor y cuidado, deja una huella en la vida de los demás “(AL 322). Es una profunda “experiencia espiritual de contemplar nuestros seres queridos con los ojos de Dios y de ver en ellos a Cristo” (AL 323).

En el último párrafo del Papa afirma: “Ninguna familia desciende del cielo perfectamente formado; las familias necesitan constantemente para crecer y madurar en su capacidad de amar … Todos nosotros estamos llamados a seguir luchando hacia algo más grande que nosotros y nuestras familias, y cada familia debe sentir esta constante tensión. Hagamos de este viaje ya que las familias, vamos a seguir caminando juntos. (…) Que nunca desanimarse a causa de nuestras limitaciones, ni nunca dejar de buscar la plenitud de amor y de comunión que Dios ofrece por delante “(AL 325).

La exhortación termina, como es habitual en Francisco, con una oración que nos propone para rezar a la Sagrada Familia.

+++++ Descargue siguiendo este [http://www.cpalsocial.org/documentos/249.pdf vínculo] el documento en formato .PDF de Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia del Santo Padre Francisco a los obispos, a los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas, a los esposos cristianos y todos los fieles laicos, sobre el amor en la familia.