Tejiendo esperanza en tiempos sombríos ¡El fascismo no nos representa!

Publicado: Jueves, 11 Octubre 2018
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Compartimos el comunicado a la opinión público del Centro de Estudios y Acción Social (CEAS) en Salvador, Bahía, sobre los resultados de la primera vuelta presidencial en Brasil.

Finalizada la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, el Centro de Estudios y Acción Social (CEAS) de Salvador, Bahía - Brasil, ve con mucha preocupación la actual coyuntura.

Es necesario llamar las cosas por su nombre. En Brasil y muchos otros países, la "nueva derecha" es fascista. Para comprobarlo, basta leer en el discurso de sus principales representantes proponiendo una tributación fuertemente regresiva, el énfasis vago en el "combate a la corrupción", la profundización de los ataques a los derechos laborales, acabar con el “militantismo" y tantos otros signos de diseminación de la violencia y del odio.

Los escenarios que se dibujan en esta segunda vuelta electoral en Brasil no son nada fáciles.

Si las fuerzas democráticas son electoralmente victoriosas queda garantizada la institucionalidad democrática y preservadas las instituciones críticas de la sociedad civil. Aunque en esta hipótesis el futuro gobierno esté presionado por un escenario económico de frágil reanudación post-recesiva y un escenario político donde - por primera vez en décadas - la extrema derecha ocupará una parte significativa de los escaños en el poder Legislativo y amplios espacios en el poder Judicial, las libertades y garantías políticas mantendrían su vigor, y el gobierno electo estaría obligado a mantener abierto el diálogo con los movimientos sociales y las entidades de la sociedad civil.

Sin embargo, el fascismo de la "nueva derecha" no es sólo un movimiento electoral sino un movimiento político difuso y socialmente arraigado. La campaña fue marcada hasta ahora por una amplia y masiva circulación de noticias falsas (fake news) y por miles de declaraciones pre conceptuosas contra “los nordestinos”, entre tantas otras. Que el reciente asesinato del Maestro Moa del Katendê sirva siempre de ejemplo del grado en que mentalidad fascista atiza la violencia.

En cambio, si los fascistas salen victoriosos en esta elección hay ya signos de que la institucionalidad democrática estará en riesgo. Ya desde el derrocamiento de Dilma Rousseff en 2016 los militares funcionan como un "poder en la sombra", con una permanente y subliminal amenaza al libre funcionamiento del Estado de Derecho; con el ascenso de los fascistas tendríamos un capitán de la reserva en la presidencia, un general de la reserva como vicepresidente y la señalización de que varios generales asumirán ministerios. En fin, caminamos hacia la constitución de una Junta informal de gobierno, a semejanza de lo que ocurrió en otros tiempos sombríos de nuestra historia. Esta parece ser la dirección de un posible futuro gobierno fascista. Los brasileños (as) demócratas, progresistas y todos los que no desean ver la violencia extenderse entre nosotros, habrán de esforzarse para evitar ese escenario.

Si hoy el genocidio de la juventud negra y de la periferia de las ciudades es naturalizado bajo la vigencia de regímenes considerados democráticos o progresistas, bajo un gobierno fascista esa práctica se intensificará sobre todos los que sean considerados enemigos, indígenas, militantes de las negritudes, movimientos sociales del campo y de la ciudad, ambientalistas, personas pobres de las periferias, comunidades LGBT y religiosos comprometidos con el sufrimiento de los más pobres, todos vistos como responsables del desorden y de la ausencia de progreso.

El CEAS llama la atención nacional e internacional sobre la gravedad de esos escenarios y convoca a todos a movilizarse. La candidatura del PT representa para la sociedad brasileña la posibilidad de un mínimo de garantías institucionales democráticas; pero no nos engañemos: el fascismo es un problema a ser enfrentado de una forma u otra. Es el momento de aglutinar a las fuerzas democráticas no sólo para derrotar electoralmente el fascismo, sino de prepararse para la defensa de la democracia y garantizar las vidas de aquellos que luchan contra las desigualdades socio ambientales y por una sociedad solidaria.

Salvador, 10 de octubre de 2018

 

Fuente: CPAL Social

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