Último número de Promotio Iustitiae: El Fundamentalismo, la contribución de las religiones a la reconciliación

Publicado: Martes, 09 Octubre 2018
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El Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Curia General de la Compañía de Jesús publica el último número de "Promotio Iustitiae (PJ)" en español, francés, inglés e italiano en la página web: www.sjweb.info/sjs. Allí podrá acceder a todos los números editados desde el n. 49 de marzo del año 1992.

En esta oportunidad, compartimos la editorial de la revista, escrita por el P. Xavier Jeyaraj, SJ:

Las tres últimas congregaciones generales han alertado sobre el auge de los “fundamentalismos agresivos” (CG 34, D2, no 12), así como sobre “un creciente nivel de conflicto y polarización, que… encuentra justificación en convicciones religiosas deformadas” (CG 36, D1, no 28). La CG 35 acentúa: “Algunos usan cada vez más la fe en Dios para dividir pueblos y comunidades y para provocar polarizaciones y tensiones, que quiebran los fundamentos de nuestra vida social” (D3, no 22). “Cuando una sociedad no tiene base moral y espiritual –afirma la CG 34–, se generan conflictos ideológicos y odios que provocan la violencia nacionalista, racial, económica y sexual”, se multiplican “los abusos que ceban resentimiento y conflicto” y se intenta “homogeneizar las culturas” (CG 35, D3, no 22). “La sociedad entonces se convierte en fácil presa de los poderosos y los manipuladores, los demagogos y los mentirosos; se convierte en mercado de corrupción social y moral” (CG 34, D2, no 12).

En casi todas las religiones, unos cuantos autoproclamados ‘creyentes verdaderos’ [fundamentalistas] aseguran proteger las creencias de la erosión y la contaminación. El fundamentalismo desbocado siempre crea conflictos, instigados por los fanáticos y conducentes a enfrentamientos y disturbios que a menudo generan violencia. Y en ocasiones esta termina en guerra. El fundamentalismo prospera dondequiera que exista pobreza extrema, sencillamente porque estos movimientos ‘revitalizadores’ [revivalist, fundamentalistas] prometen beneficios y mejoras [que Dios concederá solamente a los verdaderos creyentes] allí donde no existe esperanza real alguna. Los líderes de tales movimientos son los únicos beneficiados. Los intereses creados mantienen encendida la militancia religiosa para sacar provecho político y económico. En Siria, Iraq, Turquía, Sudán del Sur, Afganistán, la República Democrática del Congo e Israel-Palestina hay guerras religiosas activas; y en la India, Pakistán, Filipinas, Myanmar, etc., el fundamentalismo está alimentando conflictos armados en nombre de la religión.

Además, en estos últimos años el fanatismo de derechas ha crecido con fuerza en los llamados países del primer mundo, especialmente en Europa y los Estados Unidos. Partidos políticos de extrema derecha han logrado grandes incrementos de votos en elecciones divisivas a lo largo y ancho de Occidente. No es que antes nunca hubieran ganado elecciones, sino que no obtenían un éxito electoral de esta magnitud en toda Europa y los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Esto resulta bastante alarmante para cualquiera que crea en la democracia, la unidad y la diversidad.

Las campañas de la derecha se han llevado a cabo en el mundo entero prometiendo falazmente dos actuaciones clave: a) mejora de las condiciones de vida de los pobres y de la clase media, que sufre las consecuencias de una economía renqueante; b) interrupción del flujo de extranjeros de todo tipo –migrantes y otras minorías étnicas o religiosas–, quienes, según la propaganda, roban puestos de trabajo e identidades. Para hacer esto, los grupos de derecha se han aprovechado muy astutamente del descontento generalizado a causa de la inseguridad económica, la pérdida de confianza en las instituciones públicas y la corrupción que ha anegado en su totalidad los sistemas políticos y económicos. Con ayuda de una demagogia descarada, se las han arreglado para suscitar el lado emocional de la identidad basada en el nacionalismo, la oposición nativos-extranjeros y la religión con el fin de conquistar el poder y el control. El nacionalismo y el ‘populismo’ son las fuerzas políticas fascistas recientemente en ascenso que es necesario tomar en consideración.

Mientras tanto, las ‘religiones tradicionales’ y las personas religiosas con frecuencia hacen frente a una seria amenaza procedente de los sistemas de creencias actuales, fomentados por las nuevas tecnologías, la economía de mercado, la globalización, el exclusivismo, el individualismo, etc. y, siendo básicamente no violentas, se descubren a sí mismas como espectadoras silenciosas del caos ocasionado por el vínculo entre los fanáticos religiosos y los actuales sistemas de creencias de derechas.

En este contexto, las tres últimas congregaciones generales nos han invitado a: a) reconocer las actitudes intolerantes que en el pasado hemos adoptado frente a otros y las injusticias perpetradas contra ellos, afrontando sin prejuicios su legítima animosidad y sus sentimientos heridos; b) analizar las razones que están detrás del auge de los nacionalismos, los conflictos étnico-religioso-políticos y la violencia: c) escuchar con atención a los otros y entablar diálogo con ellos, lo que propicia la paz y reconciliación con otras tradiciones religiosas y espirituales; d) tender puentes que unan a individuos y comunidades de buena voluntad en el plano tanto local como global; y e) reflexionar introspectivamente con regularidad sobre nuestras motivaciones y estar prevenidos para no caer en la trampa del fanatismo ciego.

El presente número de Promotio Iustitiae sobre El fundamentalismo: la contribución de las religiones a la reconciliación analiza críticamente lo anterior desde tres puntos de vista:

  • Desde la perspectiva teórica, examinando los vínculos entre fundamentalismo, democracia y globalización
  • Desde la perspectiva de las religiones organizadas presentes en distintos países, examinando la tolerancia/intolerancia y la concordia/discordia religiosas; y
  • Desde las religiones tradicionales/indígenas, examinando los retos a los que hemos de hacer frente al trabajar en medio de ellas

Los artículos no solamente presentan un panorama inquietante en manos de fanáticos religiosos; también destacan la importancia de –y nos alientan a– comprometernos en la tarea de construir una comunidad armoniosa basada en el diálogo con otras religiones y culturas. Nos invitan asimismo a reflexionar introspectivamente sobre nuestras propias actitudes hacia estas, permaneciendo fieles al eterno mensaje de amor y compasión transmitido en los evangelios.

Original inglés, traducción: José Lozano

Para leer la revista completa, ingrese aquí.

 

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