Kirguistán - Un llamado a recorrer la ‘ruta de la seda’

Publicado: Jueves, 12 Julio 2018
1
2
socialshare
0
s2sdefault

Por George Pattery, SJ (Presidente de la Conferencia de Provinciales de Asia del Sur)

La tierra de montañas nevadas y pastores, Kirguistán, fue para mí una sorpresa enorme y agradable. Movimientos civilizacionales sucedieron a lo largo de esta ruta y sus rasgos todavía están vivos en esta gente. Manas, el héroe de la región, se erige en las ciudades de Bishkek y Osh, con imponentes estatuas. Las culturas y las civilizaciones no mueren; esto es muy cierto de Kirguistán. Las acogedoras sonrisas de los niños en las calles, la actitud solidaria de mujeres bellas y robustas en los mercados, Uzbis, Kyrgys y rusos, hablan mucho del ethos intercultural de la gente de este país.

La región mantuvo con orgullo su carácter independiente a pesar de y aún después de la ocupación soviética. Seis jesuitas repartidos en una superficie de 198,500 kilómetros cuadrados, habitados por una población de 6 millones de personas, son testigos del coraje y la capacidad de recuperación de la Compañía para estar presentes en esta parte de Asia Central con una diminuta comunidad católica dispersa por el territorio. Hemos tenido presencia jesuita del sur de Asia en Rusia, a través de los ministerios de P.Chemparathy (NEP), el difunto P. Viktor (MDU) y recientemente P. Anil Macwan (GUJ) en Armenia. El P. Thomaz Kot, Asistente del P. general para la regional de Europa Central y el Administrador Apostólico P. Tony Corcoran (UCS) me invitaron a visitar Kirguistán para explorar las posibilidades de colaboración desde el sur de Asia.

El difunto P. Severin Leitner, como Asistente regional,  ya había iniciado una conversación similar. ¡Posiblemente él continúa esa conversación desde arriba!

Nuestro viaje nos llevó a Bishkek (ciudad capital), a Zalalabad en las afueras de la ciudad capital y a Osh (la otra ciudad importante). Viajamos juntos, celebramos la Eucaristía juntos e interactuamos con la gente que nos rodeaba. En la Universidad Estatal de Osh hay cientos de estudiantes de la India que estudian medicina.

De la carta del P. Anthony Corcoran, SJ, Administrador Apostólico:

"como una Misión Papal encomendada a la Compañía, la Iglesia en este país ha sido bien servida por los miembros de la Compañía, tanto hombres locales como miembros de otras provincias. Tengo la intención de seguir desarrollando este vínculo entre la Compañía y la Iglesia. El Superior regional de la Región de Rusia, P. Boguslaw Steezek, ha aceptado gentilmente ayudar en este proceso de solicitar que los jesuitas de la India lleguen a participar como misioneros aquí. Las razones para involucrar a los jesuitas de sus provincias son muchas. Fundamentalmente, estas razones se encuentran en la calidad y la generosidad de sus jesuitas, y su experiencia única de servir en entornos multiétnicos e interreligiosos. Podríamos aprender de ustedes en estos asuntos".

La siguiente nota es del Superior de la Región de Rusia, P. Steezek:

"Les escribo, con el deseo de solicitar que los jesuitas indios sirvan en el país de Kirguistán. Como ustedes saben, la región rusa ha estado en contacto con la Conferencia de Asia del Sur desde agosto de 2010. Mi predecesor pudo visitar la India y hablar con los Provinciales durante su reunión de la Conferencia en Goa en el 2012. En años posteriores, la Región ha continuado esta discusión con ustedes y con el P. General. Con esta carta, quisiera reiterar nuestra invitación/solicitud. Kirguistán es una misión papal encomendada a la Compañía de Jesús. Es una ex república soviética donde queda un pequeño remanente de población católica. Aproximadamente el 87% de la población son musulmanes sunitas. La mayoría de estas personas son moderadas, con un porcentaje menor practicando una forma más estricta de Islam. Hay una apertura considerable tanto por parte del gobierno como de la sociedad en lo que respecta a la educación y a las cuestiones de las libertades civiles. El país es más bien pobre; sin embargo, no está exento de activos culturales significativos. Aunque la población católica es una minoría muy pequeña y el carácter del catolicismo de estos fieles tiende a ser bastante "tradicional", existe un potencial evidente para desarrollar nuestra presencia jesuita. Los kirguises tienden a aceptar a los extranjeros. Estoy convencido de que la presencia de sacerdotes jesuitas, hermanos y escolásticos indios proporcionaría un profundo enriquecimiento a nuestro empeño en el apostolado". 

Al final de una breve (cuatro días) pero muy atractiva visita de la Región, me sorprende gratamente descubrir cómo la Compañía continua valientemente su presencia en este país a través de muchas vicisitudes; quizás la continuación providencial de la Compañía a través de su presencia en Rusia durante los años de la supresión, nos desafía indirectamente a entrar en una misión renovada en esta región. Asia meridional está bien situada para participar en esta misión a través del apostolado educativo, el diálogo interreligioso y el compromiso social en este contexto multiétnico, pluri-religioso y cultural de Kirguistán.

Estoy agradecido con el P. Thomaz Kot, Asistente Regional para Europa Central por tomar la iniciativa de organizar una visita, con el generoso apoyo del P. Tony Corcorán, Administrador Apostólico de Kirguistán.

Permitámonos discernir los caminos y escuchar la llamada del Señor a través de estas invitaciones extendidas a nosotros en el sur de Asia. Invito especialmente a nuestros hombres en el sur de Asia a tomar este 'llamado' en su oración y a perseguir los movimientos interiores del Espíritu; pero personalmente creo que la Compañía toda podría asumir esta Misión de Asia Central con mayor entusiasmo debido a su importancia apostólica estratégica, y especialmente por su significado intercultural e interreligioso. Podría ayudar en un nuevo diálogo entre Europa y Asia, abriendo una nueva ventana hacia el Islam. Para la Compañía puede ser un nuevo centro de entendimiento más allá de los mundos polarizados del Islam y el cristianismo. Quién diera que los jesuitas de América Latina, África y Asia formen un equipo experimental y se involucren en compromisos sociales, diálogo y educación en un sentido más amplio.

Pueda ser que el Señor tenga sorpresas para nosotros!

 

*Tradujo Mauricio Jaramillo, para la CPAL.

+ Noticias