Experimentarnos comunidad que transmite vida y pasión (Lucas 24,35-48)

Publicado el domingo 15 de abril a las 05:00
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Estamos en la 3ª Semana de Resurrección y la Liturgia nos invita a reflexionar que la Fe Pascual del cristiano se funda en el encuentro personal con el Señor Resucitado y la experiencia comunitaria que transmite perdón y vida.

El Evangelio de Lucas (24, 35-48) tiene como trasfondo lo acontecido en el Camino de Emaús. Pero su centro no es solamente la vivencia personal que se tuvo al reconocer al Señor en la fracción del Pan, sino también la experiencia de convertirse en Comunidad de Testigos de la Fe, es decir, hombres y mujeres que han experimentado juntos el encuentro con el Crucificado-Resucitado que los convierte en comunicadores de vida y de la misericordia de Dios.

El relato de Lucas comienza presentando el retorno de los amigos de Emaús al seno de la Comunidad de Amigos. Los discípulos están compartiendo con los demás que su corazón ardía en el camino junto al Señor y que lo reconocieron al partir el pan. Y en ese mismo instante Jesús se aparece en medio de ellos ofreciéndoles su paz. En una mezcla de desconcierto, asombro y alegría por lo inesperado de su presencia, el grupo creyó estar viendo un fantasma. Pero Jesús se identifica mediante las marcas de la pasión.

En su sencillez, este Evangelio vincula lo vivido a nivel personal y a nivel comunitario. Lo experimentado personalmente, porque el Resucitado hacer arder el corazón del discípulo al sentirse en la presencia de Jesús y reconocerlo al partir el pan, convirtiéndolo así en su amigo personal. Y otra, lo experimentado colectivamente, porque el Resucitado muestra al grupo su identidad por las marcas de la cruz y hace que comprendan el sentido que la Palabra da a la vida y a la muerte, lanzándolos así a ser comunidad de testigos de la misericordia y del perdón.

Así tenemos que la experiencia de Dios es a la vez, experiencia personal de amistad con Jesús y experiencia grupal de testigos del perdón y del amor. Una experiencia que se sustenta en cuatro aspectos que están muy unidos: 1º) la comunión con el Señor por la vivencia de la Cruz; 2º) la esperanza que surge del encuentro con el Resucitado; 3º) la comprensión del sentido de las Escrituras sobre Cruz y Resurrección; y 4º) la disposición generosa para comunicar la nueva vida que se lleva dentro, el perdón.

Que en este tiempo de Resurrección nos ayude a sustentar nuestra fe en el encuentro personal con el crucificado-resucitado que nos lleva a encontrarnos con los demás y en el encuentro comunitario con Dios que nos conduce a ser testigos del perdón y comunicadores de vida.

Por: P. Gustavo Albarrán, SJ

 

El Dios Vivo

Qué sabrosa es la presencia del Dios vivo:

es como miel que te empapa el paladar,

es agua fresca que resbala por la frente;

como la brisa que te moja desde el mar. 

Qué seguro es el amparo del Dios vivo:

es como el brazo que sostiene al caminar;

es la sonrisa que despierta la confianza,

como la mano que te lleva a reposar.

Grande el hombre que confía en el Dios vivo,

es como el yunque que resiste al martillar.

Que Dios ayude al que lucha por la vida,

que Dios apoye al que ayuda a los demás.

(Miguel Matos SJ)

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