Mirada sobre Covid-19 del equipo SJPAM

Publicado: Domingo, 26 Abril 2020
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MI MIRADA SOBRE COVID19: ALFREDO FERRO SJ

Al proponernos cada uno de los miembros del equipo dar una visión corta de nuestra mirada como personas del COVID19, podemos decir muchas cosas, pues el vivir esta realidad nos pone en otro momento de la vida, que siendo doloroso, es a su vez desafiante. En síntesis, diría que el COVID 19, nos ha planteado muchos cuestionamientos sobre la forma de vivir como individuos, como comunidades, como instituciones, como sociedad y como planeta y nos deja innumerables aprendizajes. La pandemia ha visibilizado las profundas desigualdades y la precariedad del sistema o modelo de desarrollo que impera y nos invita a recrearnos y reinventarnos no solo como personas, sino también como sociedad y como Iglesia. Nos preocupa profundamente las consecuencias que tendrá esta crisis y sobretodo, quienes están siendo y serán los mayores sacrificados de este virus, que todavía no sabemos hasta donde nos puede llevar. Confiamos y tenemos esperanza que este tiempo que planteado nuevos desafíos y oportunidades, estemos dispuestos a cargar con la realidad. Seguramente sacaremos lecciones desde nuestra experiencia espiritual y humana y por ello mismo, estamos retados a ser propositivos y audaces, en un escenario que está y estará en disputa y en el que las  comunidades indígenas y campesinas tienen mucho que enseñarnos. Aquí en la Amazonia apenas comienzan a crecer los contagios, esperamos que no sea muy serio su avance, pues no existen ni las condiciones, ni la infraestructura para la atención de los pacientes.

 

MI MIRADA SOBRE COVID19: SARA DIEGO

No esperen de estas líneas una gran reflexión o un profundo análisis de la situación que nos rodea. No soy experta en salud, ni en economía, tampoco soy socióloga o politóloga, … con humildad me reconozco una más, una ciudadana del mundo preocupada por el presente y el futuro de mis hermanos y hermanas, y de la casa que compartimos.

Estos días me asomo a la ventana y escucho el sonido de los pájaros o las campanas de una iglesia lejana; en casa el sonido de las video llamadas, conversaciones sobre el virus y partidas de juegos de mesa … son algunas sensaciones e imágenes habituales estos días, y que no lo eran hace unos meses. Probablemente, debido a que nos encontramos en países diferentes, en Leticia, el equipo del SJPAM destacaría otras. Y es que a pesar de que hay artículos, noticias, videos, etc. que anuncian que el COVID-19 no entiende de fronteras, lo cierto es que el nivel de vulnerabilidad frente al virus sí lo hace. Cada persona vive y siente esta realidad de manera diferente en función de diversos aspectos; y más aún, como es el caso, cuando nos encontramos en países diferentes.

No obstante, hay algo a lo que la mayoría tenemos acceso: el silencio; concretamente, el silencio interior. Fiel compañero en nuestra vida, pero al que ahora tenemos tiempo para acudir con más frecuencia. Como yo, él también es ignorante en relación al futuro, pero me aísla de mensajes confusos y me permite escucharme y así, identificar qué aprendo de esto. Una idea que me resuena mucho, y afortunadamente también lo hace en mucha otra gente, es que “no quiero volver a lo de antes” y para ello, para provocar el cambio, considero clave el binomio desaprender-aprender. Existen muchos artículos que analizan de manera profunda y argumentada los valores y comportamientos que nos han traído a esta situación y que deberíamos desaprender. Permítanme, por tanto, centrarme en un aspecto muy concreto del aprender. Y es que, en estos días, el ya mencionado silencio me ha llevado a recordar y dar mayor sentido a algo que vi en las comunidades indígenas en mi corta experiencia en Leticia: su estilo de vida sencillo, valorando lo esencial, donde la armonía entre el cuidado de la naturaleza, de las personas y el de una misma ocupa un lugar prioritario. En definitiva; la importancia de reconocernos interdependientes y ecodependientes, para generar un cambio en el que predomine la igualdad de la humanidad en armonía con la madre naturaleza. Un cambio, este sí, que no entienda de fronteras.

 

MI MIRADA SOBRE COVID-19: VALERIO SARTOR SJ

Quisiera en estas líneas expresar como me estoy sintiendo en relación a la situación de la pandemia causada por el COVID19. Realmente, dos meses antes, yo pensaba que el CORONAVIRUS no saldría de China y nosotros no nos íbamos a afectar con ese virus. Aún más, no me preocupaba porque estábamos inmersos en medio de la Panamazonia y aislados de los grandes centros urbanos y el virus no nos iba a afectar. Sin embargo, no veo que nada es imposible y que eso nos muestra lo frágiles y vulnerables que somos, ya que fácilmente un virus tan minúsculo pone en riesgo nuestra vida. Por otro lado, este tiempo de cuarentena que estamos viviendo, me pone a pensar en la manera como yo soy y hago las cosas, cuando ya no puedo contar con las personas, principalmente con las comunidades, que es donde encuentro la paz y la armonía de estar y convivir con las personas en su simplicidad y pureza de corazón, ya que ahora el contacto pasa a ser virtual, sin saber hasta cuándo. Esta realidad me hizo tomar consciencia que la manera de estar con ellos y ser solidario, es no estar en contacto físico con las comunidades y si espiritualmente, buscando ser creativos en acciones solidarias. Este espíritu divino que nos conecta y nos fortalece a todos es el que nos sigue alimentando la esperanza de superar esta situación. Mirando para la realidad en el mundo, me sentí contemplado, cuando el Papa Francisco dijo hace pocos días que la gran preocupación de los países ha sido invertir en armamentos para protegerse y atacar al enemigo y que ahora, no tienen condiciones para combatir un virus tan minúsculo que está matando millares de personas, debido principalmente, debido a la falta de inversión en los sistemas de salud. Esta pandemia también me hace reflexionar que el futuro es impredecible, el presente lo tenemos que ir viviendo cada día como gracia de Dios, para que se convierta en un pasado vivido y registrado como historia y que esa historia nos enseñe a vivir el presente con miras al futuro donde todos tengamos mejores condiciones de vida digna y que el amor y la solidaridad rebrote en nuestros corazones para ser más humanos y espirituales.

 

MI MIRADA SOBRE COVID-19: EDMO FLORES

He leído, visto y escuchado varias reflexiones sobre esta pandemia a la que nos enfrentamos. Pero una de las cosas que me llama la atención, entre tantas otras, es el hecho de que fue necesaria una pandemia de esta magnitud, y un ataque frontal a la humanidad, en pleno siglo XXI, para que la mayoría de los países y buena parte del mundo, con algunas pocas excepciones, parase y recomenzara a ver la relevancia del conocimiento y de la producción científica, así como la recopilación de datos y la producción de medios que pueden recuperar, mantener y promover la calidad de vida de las personas. Es increíble detenerse a reflexionar sobre esto en un tiempo donde muchos están rodeados de tecnologías avanzadas y que fuera necesaria una guerra declarada por un enemigo invisible, minúsculo, nanométrico, pero que nos amenaza de manera casi definitiva, para que todos nos paráramos a reflexionar sobre lo importante que es adquirir conocimiento de calidad y ponerlo al servicio de la vida. Es una cuestión de supervivencia de nuestra especie, y también, una de las formas de cuidar y preservar la vida de otras especies. Podemos hacer todo tipo de reflexión social, política, cultural, económica, religiosa, etc. Pero si no descubrimos un medicamento que sea capaz de contener los daños causados por COVID-19, no servirá de mucho, a menos que haya alguna intervención sobrenatural, como muchas corrientes religiosas querrían que hubiera. Pero, por ahora, quedémonos con los medios naturales que tenemos. Y si encontramos algún medicamento que nos ayude, el mundo ya no será el mismo, o al menos la forma de relacionarnos con otros será diferente.

Ante esto, quisiera concluir alertando que la preocupación por la supervivencia de nuestra especie no debe llevarnos al olvido de otras formas de vida que hay en el Planeta Tierra, incluso la propia vida de la Tierra, si pensamos en ella como un organismo vivo y no sólo como un montón de materiales que alberga varias formas de vida. Es importante comprender las cosas del mundo y entender cómo funcionan, así como es importante actuar para aliviar el sufrimiento humano y aliviar los dolores sufridos por nuestra Madre Tierra.

 

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