CPAL 20 años: Corrimos el riesgo, y no nos arrepentimos

Publicado: Jueves, 13 Febrero 2020
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Compartimos el texto del Presidente de la CPAL, P. Roberto Jaramillo y de los tres Delegados para la Misión: PP. Luiz Fernando Klein, Mario Serrano y Hermann Rodríguez; publicado en el marco de la celebración de los 20 años de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL):

 

Hace 20 años, cuando los provinciales decidieron encontrar un nuevo camino[1] y el P. Kolvenbach dio vía libre a la creación de la Conferencia de Provinciales de América Latina y El Caribe (CPAL) se hizo sentir una especie de terremoto interior en muchos jesuitas y provincias. ¿De qué se trata esa conferencia? ¿Cuál es su función? ¿Qué autoridad tiene? ¿Dónde se ubica en la estructura de la Compañía? ¿Qué se espera de ella?

En realidad, la creación de las conferencias fue un paso definitivo en la historia reciente de la Universal Compañía de Jesús; y las cuatro últimas Congregaciones Generales lo han confirmado al darles carácter e identidad. Los desafíos apostólicos internacionales, interprovinciales e intersectoriales se metieron por las ventanas de las antiguas provincias y fueron habitándolas, derribando muros, abriendo puertas, estableciendo pasarelas, conectando instituciones y personas, y haciendo que en la CPAL hoy nos sintamos -cada vez más- parte de un mismo y universal Cuerpo Apostólico, como quiso San Ignacio.

Nuestra gratitud es en primer lugar con Dios a quien descubrimos como fuente e inspiración de este proceso: origen y sentido de una nueva y mayor comunión entre nosotros. Ese agradecimiento se hace concreto al contemplar el aporte generoso de los que han colaborado durante dos decenios para darle forma y rostro a la CPAL. Animados primero por Paco Ivern y luego por Ernesto Cavassa y Jorge Cela hasta llegar a nuestros días, numerosos colaboradores han marcado con su sello personal y su creatividad este recorrido. A todos ellos y ellas un abrazo cariñoso y agradecido, y la promesa de nuestra oración.

A lo largo de dos décadas la CPAL ha ido encontrando y haciendo concreta, cada vez con más claridad, su vocación y su misión. De ser inicialmente un fórum de superiores mayores que se reunía para poner en común planes y proyectos, pasando por la definición de ocho sectores apostólicos y su animación a través de delegados (provinciales y de la conferencia), llegamos a la figura actual de una Conferencia que se encarga de animar apostólicamente los trabajos internacionales, intersectoriales e interprovinciales en América Latina y El Caribe a través del trabajo, cada día más en-red-dado, de 14 redes apostólicas y cinco grupos de reflexión y trabajo (filósofos, teólogos, culturas y religiones indígenas, patrimonio e historia, jesuitas afroamericanos).

*Cuadro de las redes y grupos de la CPAL

 

Pero lo más importante y determinante de esta historia es el crecimiento visible de la conciencia de que la CPAL somos todos los miembros del cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús que camina en América latina y El Caribe; y con esa conciencia: el compromiso creciente de jesuitas, laicos y otros colaboradores -hombres y mujeres- con las seis prioridades que se fijaron entre 2010 y 2020. Esa experiencia de sentirnos y actuar cada vez más como parte de un cuerpo universal que es enviado para realizar la ‘misión de reconciliación y de justicia’ a la que nos llamó la CG36, y de que somos capaces de hacerlo en-red-dándonos es el mayor fruto de estos 20 años de caminada.

Llegamos a este aniversario en una constelación de circunstancias jesuíticas especiales como son: la promulgación de las preferencias apostólicas universales, la evaluación del primer Proyecto Apostólico Común, la necesidad de un PAC.2 para el decenio que viene y el discernimiento que, como conferencias, ha pedido el P. General respecto de las posibilidades (diversas) de reconfiguración de provincias y regiones. Al mismo tiempo experimentamos todos con más crudeza en América Latina y El Caribe -sin excepción- los desafíos sociales de fortalecer auténticas democracias, de acoger, proteger, promover e integrar a millones de migrantes y refugiados, y de colaborar eficazmente en la reducción de las condiciones estructurales que nos hacen el continente más desigual del mundo. 

Esta múltiple confluencia de problemáticas y de desafíos nos indica claros caminos a recorrer: los de las cuatro conversiones que señalan las Preferencias Apostólicas Universales: vivencia de los ejercicios y discernimiento, cercanía a los pobres, acompañamiento a los jóvenes, y cuidado de la casa común. En segundo lugar, nos sitúa en una dinámica de reconocer los aprendizajes del camino y ser, al mismo tiempo, realistas y audaces en la planeación de nuestra nueva hoja de ruta (PAC.2). Y, en tercer lugar, nos compromete a recorrer este camino en colaboración: como un cuerpo apostólico diverso y en un verdadero espíritu de discernimiento.

Nosotros cuatro, los miembros del actual equipo central de la CPAL, encargados de animar y acompañar estos procesos, nos ponemos a su disposición con lo mejor de nuestras capacidades y nuestras fuerzas. Quiera Dios bendecir cada vez más abundantemente el presente y el futuro de la CPAL.

Luis Fernando Klein, SJ (BRA), Secretario y Delegado redes educativas

Mario Serrano, SJ (ANT), Delegado redes sociopastorales

Hermann Rodríguez, SJ (COL), Delegado de misión y Ecónomo

Roberto Jaramillo, SJ (COL), Presidente de la CPAL

 

 

[1] “Así, pues, juzgando también nosotros de varios modos, y como estábamos solícitos y vigilantes para encontrar un camino plenamente abierto por el cual nos ofreciéramos todos nosotros en holocausto a nuestro Dios, en cuya alabanza, honor y gloria cediera todo lo nuestro...”. Deliberación de los Primeros Padres 1.1., abril de 1539

 

Revista 20 años CPAL: "Un Cuerpo para la Misión"

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