El Sínodo Amazónico podrá cambiar el rumbo de la Iglesia

Publicado: Domingo, 27 Octubre 2019
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El P. Alfredo Ferro SJ, coordinador del SJPAM participó como padre sinodal en el Sínodo especial sobre la Amazonia, que se realizó del 6 al 27 de octubre en Roma. Ciertamente este acontecimiento cambiará el rumbo de la iglesia universal, pues allí se trataron temas cruciales para su futuro, aunque el mismo, se focalizó en la misión de la Iglesia en este territorio, teniendo como base la situación y amenazas que penden sobre esta región desde los gritos de la tierra y de los pueblos amazónicos.

La Iglesia ha sido firme en denunciar los atropellos a los pueblos indígenas y en general a la población, las quemas, la tala indiscriminada de los bosques, el uso de agroquímicos, el deterioro de las aguas, los males que produce la minería legal e ilegal, las grandes hidroeléctrica que no resuelven los problemas energéticos y desplaza las poblaciones nativas, el tratamiento que se le está dando a la concesión de los territorios sin la consulta previa a las comunidades, el deterioro de la calidad de vida de las personas del interior que los obliga a volcarse a las ciudades, la trata y tráfico de personas, el narcotráfico.

Luego de participar en el Sínodo, el P. Ferro tiene claro que luego de este acontecimiento la Iglesia no será más la misma y que hay nuevos horizontes. Hay cuestionamiento a procesos de imposición o de colonialismo y por ello, hablamos hoy en la necesidad imperiosa de entrar más allá de la inculturación, entrar en un dialogo intercultural con las diversas culturas presentes en este territorio.

Estamos dispuestos a transitar nuevos caminos, pues la Iglesia requiere entre otras cosas de una mayor articulación, rompiendo fronteras nacionales, regionales o de Iglesias locales. Se buscará realizar acciones conjuntas que incidan en la realidad de los pueblos amazónicos y, particularmente, en las políticas públicas o de las grandes empresas que atentan contra el territorio y las poblaciones que viven allí.

Además de los mencionados, son múltiples los cambios que se esperan. Existe, por ejemplo un gran cuestionamiento a una Iglesia clerical, piramidal, auto-referencial, que no esté de salida a lo que nos llama el Papa Francisco y que sea capaz, de vivir un profundo respeto por las tradiciones, las culturas, las lógicas, los ritos, los símbolos o las expresiones propias de culturas milenarias, donde debemos reconocer lo valioso de sus conocimientos, su sabiduría y el cuidado de la casa común. Se avecinan cambios en la concepción del ministerio diaconal y sacerdotal y, también el reconocimiento de las mujeres en la vida de la Iglesia.

Es necesario devolver las conclusiones de este gran acontecimiento a todas y todos aquellos que participaron en lo que llamamos el proceso de escucha y que todos vayamos asimilando las novedades que nos plantea este Sínodo.

 

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