Fabio Garbari, SJ: "Lo que tenemos que hacer como Iglesia es ayudar a que Dios se manifieste dónde y cómo quiera"

Publicado: Jueves, 25 Abril 2019
1
2
socialshare
0
s2sdefault

Escuchar ha sido una de las actitudes vitales de Fabio Garbari, jesuita italiano que llegó a Bolivia hace 32 años. Eso le ha permitido aprender con los pueblos indígenas, primero en el Altiplano, después en el Chaco Guaraní y desde hace seis años en la Amazonía, en San Ignacio de Mojos, gente que tiene una fe que muestra “otras caras del Evangelio”.

El Padre Garbari reconoce que la misión es “estar a disposición de la gente”, algo que ha ido aprendiendo, actitud fundamental para quien llega de fuera, que no es quien debe proponer, pues cuando se impone el Evangelio, éste acaba provocando heridas profundas. Todo ello es consecuencia del poder, que muchas veces es la actitud más presente en la Iglesia, lo que debe ser transformado en relaciones de confianza, hermandad, amistad, ayudando como Iglesia a que Dios se manifieste dónde y cómo quiera.

El Sínodo para la Amazonía está ayudando a escuchar, a formar redes, lo que está siendo una agradable novedad para los propios indígenas, de quienes la Iglesia quiere que sean protagonistas. Ellos piden la presencia de la Iglesia entre ellos, diciendo abiertamente que “la Iglesia nos ha abandonado, la Iglesia tiempo atrás estaba más cercana a nosotros de lo que está ahora”. En definitiva, que el sacerdote “esté presente, que quiera, que genere confianza”.

Fabio3

¿Qué es lo que has aprendido en más de treinta años de convivencia con los pueblos indígenas?

He aprendido a escuchar, a relativizar tantas seguridades que uno tiene. Recuerdo una invitación de uno de los jesuitas que estaba cuando yo llegué, que me decía, déjate llevar por la fe de los aimara, que es algo que siempre me ha quedado. Hace años decía que eso no se puede del todo, pero después sí, es algo que descubres que es así, dejarse llevar por la fe de la gente, descubrir que representan otras caras del Evangelio, otros valores que no contemplamos nosotros, pero que son evangélicos, y que por tanto, te enriquecen tu ser cristiano, tu fe.

Aprender a estar a disposición de la gente, una experiencia que he ido aprendiendo a lo largo de los años. Al final, yo no soy de aquí. En el mundo aimara, había aprendido aimara, hablaba con ellos, pero eso no quita el que tú no eres de aquí. Si tú estás es porque ellos te aceptan, porque ellos te acogen. Por lo tanto, no soy yo el que tiene que proponer, sino que es la gente que puede pedirte, exigirte.

Eso supone un cambio de evangelización, de llevar a cabo la misión, la Iglesia católica, durante muchos siglos intentó, de una forma o de otra, imponer su doctrina. ¿Es difícil asumir ese cambio interior?

Yo he estado mis primeros casi veinte años en el mundo aimara. En el mundo aimara lo que notas es una herida profunda, que viene del tipo de evangelización que se ha tenido allá, una evangelización que impone, una evangelización formal, que no va a la sustancia, que no presenta a Cristo, sino que te arma un tinglado de sacramentos, de ritos y de doctrina. Esta herida la notas y notas también una dicotomía entre la gente. A veces la gente se preguntaba, ¿puedo ser aimara y cristiano al mismo tiempo? Son cristianos, evidentemente, y han asumido el cristianismo de verdad, pero ellos mismos ven que esto les choca todavía, después de quinientos años, con maneras de ser suyas. Tanto que tienen sus ritualidades paralelas, la ritualidad aimara y la ritualidad cristiana, casi paralela, que avanza.

Esto nos hace ver que no puede ser así y que tienes una responsabilidad, no sé si decir culpa, pero sí, culpa histórica, al final ha sido la Iglesia que ha entrado así, y por lo tanto, mostrarles que tú estás a su disposición. Esto me ha servido mucho en el mundo aimara y esto te permite ser acogido. Ahora es una situación diametralmente opuesta, porque estoy en una región que es la continuación de las misiones jesuíticas, y allá los jesuitas han entrado defendiendo a los indígenas. Prácticamente en las misiones, aquí en Bolivia, son las únicas misiones en Bolivia que no han sido destruidas después de la expulsión de los jesuitas.

Allá el Evangelio ha sido un elemento de protección suya, y han logrado unir muy bien el lenguaje indígena de la gente, también el lenguaje simbólico, que está expresando la religión católica. Tengo la suerte de que los párrocos, desde comienzos del siglo pasado, han sido personajes de mucha categoría, que han asumido, aceptado, fortalecido esto, respetado la manera de ser de la gente. Me encuentro en un mundo donde tengo que respetar, porque son ellos que saben cómo se hacen las celebraciones, son ellos que saben qué quieren, yo los tengo que seguir. Me dicen, padrecito, ahora nos haces eso, después puedes irte a descansar, no nos molestes.

Fabio1

Hablas de las misiones jesuíticas, de la forma de hacer misión de los jesuitas. Podríamos decir que un jesuita, el Papa Francisco está queriendo hacernos ver que es importante cambiar la forma de hacer misión, a partir de la escucha, del respeto a las culturas indígenas. ¿Eso está siendo asumido por la Iglesia católica, o todavía es algo que se queda en palabras del Papa? 

Digamos que estamos en un proceso, para ser positivo. Yo creo que falta mucho para asumirlo y creo que al final el Papa habla de clericalismo y dice también que clericalismo significa hablar poder. Al final es un discurso de poder, se tiene una institución Iglesia que tiene su poder y esto uno lo defiende porque al final se encuentra bien en su espacio de poder, aunque sea un poder bueno, un poder que ayuda, pero es siempre poder. Bajarse de este poder para estar a disposición, tratar de bajarse, porque nunca bajas del todo pero tratar de bajarse y ponerse a disposición, y hacer una relación ya no de poder, sino de confianza, que es lo que genera hermandad, que es lo que genera amistad, esto es el trabajo en el cual nos está queriendo meter el Papa.

Este mundo amazónico, el cual el Papa está teniendo un poco en la mira para ver qué cosas nos puede aportar, está en esta diversidad, en esta identidad suya, en esta capacidad de darnos mucho para hacernos crecer en humildad y descubrir que hay espiritualidades fuera de nosotros, que Dios está y que lo que tenemos que hacer como Iglesia es ayudar a que Dios se manifieste dónde y cómo quiera.

Para leer completo, haz clic aquí.

 

Fuente: Religión Digital

 

+ Noticias