Monseñor Alfredo Vizcarra: "Tenemos que replantearnos nuestro modo de presencia en la Amazonía"

Publicado: Sábado, 24 Noviembre 2018
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Hace algunos dias se llevó a cabo en Lima el foro público 'El Sínodo y los nuevos caminos para una Iglesia con rostro amazónico', que tuvo como uno de sus ponentes a Alfredo Vizcarra, obispo del Vicariato Apostólico de Jaén y coordinador de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) en el Perú.

En su primera intervención, monseñor Vizcarra dio cuenta del significado que tiene el Sínodo de la Amazonía -convocado por el Papa Francisco para octubre del próximo año en Roma- dentro de la propia Iglesia católica. El Papa nos invita a que seamos una Iglesia en salida, nos invita a otra manera de estar, de ser Iglesia, explicó.

En ese sentido, el obispo jesuita agregó que con este Sínodo el Papa busca escuchar a todos, "la idea es de una consulta ampliada". Luego fue el turno de Romina Rivera, del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (MOCICC), de Laura Vargas, de la Conferencia Episcopal de Acción Social (CEAS), y de Gonzalo Gamio, de la Universidad Antonio Ruíz de Montoya (UARM).

Siguió la ronda de intervenciones del público donde se plantearon diversas preguntas: ¿Cómo debe ser ese acompañamiento de la Iglesia a los pueblos de la Amazonía? ¿En qué lenguaje le debemos de hablar a la gente? ¿De qué modo la evangelización puede ayudar a los pueblos indígenas a ser reconocidos y respetados como seres humanos? ¿Qué tipo de misioneros se necesita hoy en la Iglesia? ¿Qué ocurre ahora que la Iglesia católica tiene menos miembros?

Lo que sigue son las palabras de monseñor Alfredo Vizcarra a los comentarios y preguntas del público. Vizcarra, quien actualmente es también presidente del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), estuvo varios años sirviendo en el Chad, en África. Sus palabras parten de un saludo y comentario que le hizo -en una de las lenguas del Chad- a una amiga que conoció en dicho país y que fue parte del público.

Monseñor Vizcarra

Bueno, yo le estoy diciendo en su lengua, en una de las lenguas del Chad (África), que estoy muy contento de su presencia aquí, de esta hermana amiga, entre nosotros. Esto lo digo a propósito del problema que está planteando nuestro hermano allá atrás de: en qué lengua les hablamos (a los pueblos de la Amazonía).

Yo ya tuve que invertir en aprender una lengua allá (en el Chad), y me siento mal porque no tengo la oportunidad de hacer lo mismo aquí en este país, en mi país, con hermanos que tienen otra cultura, otra lengua. Y no tengo otra oportunidad porque no vivo en ese contexto. El Vicariato (de Jaén) donde yo estoy tiene parte amazónica, de selva, y parte de ceja de selva; y, lamentablemente, la sede del vicariato está en Jaén. Bueno, lamentablemente no lo sé, pero está ahí. Y es muy grande el vicariato. En la parte de ceja de selva son 1500 comunidades, veintitantas parroquias donde están esas comunidades que hay que visitar también; y en la parte de Amazonía, en Condorcanqui, son muchísimas (comunidades más), quizás 300, no recuerdo, ahí me corrige Jaime Regan, pero está por ahí (la cantidad).

Pero, entonces, qué cosa he hecho yo. No lo voy a decir aquí para tirarme flores o algo por el estilo. Pero es (lo que yo he hecho) porque es lo que he sentido a partir de la experiencia que he tenido de vivir en el Chad: yo no puedo ser obispo de esta zona o de ninguna parte si no conozco a la gente, si la gente no me conoce. Entonces, lo que hago yo es cada año me voy un mes a vivir en una comunidad de esta parte de la Amazonía, y estoy allí viviendo más o menos un mes con ellos.

Y quiero contar la experiencia última. Estuve en (la comunidad) Antiguo Kanam, eso es Cordillera del Cóndor en la frontera (con el Ecuador); allá hay un amigo (señala a alguien en el auditorio) que ha estado ahí también. Y lo traigo a colación ahora porque también hoy me he enterado que aquí, mientras nosotros estamos hablando de estas cosas, la minería ilegal está ahí presente y continúa actuando, sacando el oro por el Ecuador; y, a través de esa intervención, esto es una cosa concreta que hemos estado diciendo antes, creando división entre las comunidades. Porque ante la necesidad, los problemas, lo que hemos dicho antes, lo que está viviendo (la comunidad) al momento de ser incorporado a nuestro modo de vivir, (surge la) necesidad de dinero, por ejemplo, (surge la necesidad de) educación, todo lo que hemos dicho, que no existe allí, o existe mal, muy mal.

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Fuente: Religión Digital

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