Principales hitos que la Espiritualidad Ignaciana ha provocado en el Apostolado Social de la Compañía de Jesús en América Latina

Publicado: Jueves, 06 Junio 2019
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Caracas, 30 de mayo de 2019

Gustavo Albarrán sj

Centro de Espiritualidad y Pastoral (CEP) Venezuela

 

“Principales hitos que la Espiritualidad Ignaciana ha provocado en el Apostolado Social de la Compañía de Jesús en América Latina”

Se me ha pedido desde la Confederación Latinoamericana de Centros Ignacianos de Espiritualidad (CLACIES) que formule algunos hitos que, desde mi parecer, ha provocado la Espiritualidad Ignaciana en el Apostolado Social de la Compañía de Jesús. Por ello, con sencillez y con cierta audacia, me atrevo a compartir lo que considero destacado en esta incidencia. De entrada advierto que son tan solo percepciones y, por tanto, susceptibles de ser modificadas o ampliadas. También tengo la certeza que muchos otros jesuitas podrán decir algo parecido o distinto. Espero que este papel de trabajo pueda despertar el deseo de abrir a mayores y mejores formulaciones sobre estos hitos.

 

1.-   BREVE RESEÑA sobre el comienzo del impacto de los Ejercicios Espirituales a mediados de los años 60

Los principales o destacados hitos de la Espiritualidad Ignaciana que han aportado al Apostolado Social en la Compañía de Jesús en América Latina están íntimamente relacionados con el impulso dado a la VIVENCIA de los Ejercicios Espirituales (EE) en la década de los años 60.

Tras el Vaticano II, Pedro Arrupe, motivó a toda la Compañía a una revitalización de los Ejercicios Espirituales: 1) Profundizar y extender la vivencia de los EE. 2) Acudir al Texto Original de los EE. 3) Poner en circulación el Texto Original de los EE. 4) Actualizar los textos bíblicos utilizados en los Ejercicios. 5) Organizar Congresos sobre los EE. 6) Abrir la investigación sobre EE para indagar sobre sus fuentes, prácticas y su influencia en todo el quehacer y misión de la Compañía de Jesús. En América Latina, tanto Medellín (2ª Conferencia Episcopal Latinoamericana, 1968), como la Congregación General 32 (1974), fueron las que concretaron la renovación promovida por el Vaticano II, sirviendo a su vez de impulso para los cambios y transformaciones en la Compañía de Jesús.

La proliferación de estudios, tanto en academias como en revistas, comenzó a dar cuenta en toda la Compañía de Jesús sobre la impronta, riqueza e incidencia de la puesta en práctica de los Ejercicios Espirituales. Lo que venía siendo un asunto casi privado de la Compañía, comenzó a ser del dominio, no solo de muchos jesuitas, sino de diversos actores en la Iglesia. En definitiva, se despertó no solo el interés por realizar los Ejercicios Espirituales, sino por conocerlos y comprenderlos.

 

2.- CINCO HITOS (entre muchos) de la Espiritualidad Ignaciana en el Apostolado Social.

2.1.- PRIMER HITO.-   De una PREOCUPACIÓN por la Cuestión Social a un Apostolado Social ENCARNADO.

En la década de los años 60 el Sector (Área) Social de la Compañía de Jesús en América Latina vivió un gran giro: De aquella invitación que en 1949 hiciera el Padre General Juan Bautista Janssens a los Jesuitas a preocuparse con la entonces llamada “cuestión social”, se pasó al apoyo decidido que, en  diciembre de 1966, el P. Arrupe ofreció a la creación de los Centros de Investigación y Acción Social (CIAS), cuyo objetivo fundamental es la transformación de la mentalidad y las estructuras sociales en un sentido de justicia social, preferentemente en la promoción popular.  Y esto supuso la integración de la teología, de la espiritualidad y del servicio eclesial como dimensiones importantes y específicas de “lo social”, hasta entonces poco consideradas, y la inserción de la vida de los jesuitas en ámbitos y sectores populares.

A los comienzos de la multiplicación y profundización en la vivencia de los Ejercicios Espirituales (entre los años 60 y 80), los grandes contenidos de los mismos que más impactaron lo social fueron: 1) la “Contemplación de la Encarnación”; 2) el “tratamiento del Pecado”, que pronto avanzó hacia el “Pecado estructural y social”; 3) La “Contemplación para Alcanzar Amor”; y 4) el tema del “Discernimiento”.

En este tiempo se impulsó en América Latina la vinculación entre Ejercicios Espirituales y Compromiso Social. Las acciones y procesos emprendidos por diversas obras de la Compañía de Jesús, así como las reflexiones, sobre todo en las Revistas de los Jesuitas, dan cuenta de esta vinculación. El Apostolado Social de la Compañía o era encarnado o no se le podía considerar apostolado social.

La gran inspiración desde la Espiritualidad al Apostolado Social Jesuita estuvo en la inserción y en la vinculación con el mundo laboral, campesino, indígena, urbano, pero con un acercamiento más directo y comprometido. Como crítica (y sin que yo haga juicio de valor en esto), muchos pudieran decir (y lo dicen), que esta vinculación, -Ejercicios Espirituales/Compromiso Social-, estuvo un tanto cargada de ideología política de izquierda.

 

2.2.- SEGUNDO HITO.-    De TEOLOGÍA de la LIBERACIÓN a ESPIRITUALIDAD de la LIBERACIÓN: DISCERNIMIENTO

A finales de los años 80 y comienzos de los 90, en América Latina se dio un vuelco significativo a las reflexiones y prácticas del Sector (o Área) Social de la Compañía. Comenzó a tener fuerza lo que llegó a conocerse como Espiritualidad de la Liberación. No ahondaré en este vuelco significativo por no tener aquí espacio para ello. Pero bastaría decir que la sola Teología de la Liberación no lograba abarcar todo lo que hacía la Compañía de Jesús en América Latina desde el Sector (Área) Social ni desde el Mundo de los Pobres. Y es que la acción con incidencia en lo social, también (y cuánto más) formaba parte de la Misión Parroquial, Pastoral Juvenil, Educación. Lo social había pasado a ser un eje transversal y no exclusivo del Sector (o Área) Social.

El Sector (Área) de Espiritualidad impulsó en este tiempo la publicación del Directorio de Ejercicios para América Latina, que ya estaba listo desde finales de los años 80. Se edita en 1990 y muy pronto entra en circulación con una gran acogida. Este directorio tiene por nombre: Los Ejercicios Espirituales en América Latina”. En la práctica, este directorio, se convirtió, más que en un directorio en sí, en un documento que inspiró y dio luces a muchos Jesuitas (sin ser del área de espiritualidad) a prepararse (la mayoría por su propia cuenta) y para acompañar Ejercicios Espirituales.

En la década de los 90 es cuando el Discernimiento comienza a tener un gran giro: empieza a transitar de ser considerado una TÉCNICA para comenzar a concebirse como un TALANTE ESPIRITUAL. En este avance contribuyó lo que ya había escrito Pedro Arrupe, y el gran impulso que dio el Padre Peter Hans Kolvenbach. Sobre todo Kolvenbach motivó la valoración del Cuerpo de Reglas de los Ejercicios Espirituales y al debido uso del Discernimiento Espiritual. Basta seguir la pista al pronto abandono generalizado que se tuvo en casi toda la Compañía de aquellos usos tecnificados o cosificados del discernimiento. También se evidencia este giro en los múltiples escritos en la Revista Manresa que, para entonces, era la de mayor envergadura, así como la proliferación de Estudios Ignacianos tanto en las academias como en los congresos.

El Directorio, “Ejercicios Espirituales en América Latina” (1990), tuvo mucho influjo en el quehacer del Sector (Área) Social, tanto, que se convirtió en una constante el que muchos jesuitas de los Centros y Actores de lo Social se dedicaron con mayor empeño a Acompañar los Ejercicios y no solo en la modalidad de Retiro Espiritual, sino en la Vida Corriente.

El Discernimiento pasó a ser, quizás, el elemento de la Espiritualidad Ignaciana más destacado, no solo en los Ejercicios Espirituales, sino en cuanto al acompañamiento que se realizaba. También en el Sector Social, el discernimiento tuvo un papel destacado por el mismo hecho de la necesidad de que las personas que lo integraban o eran atendidas, se constituyeran en Sujetos y no meros actores o destinatarios. Podemos afirmar que el discernimiento espiritual fue el elemento que dotó de identidad y fecundidad cristiana a los componentes que en el análisis de la realidad se tomaron del método marxista.

No obstante, siguió un gran vacío en la concepción y práctica del discernimiento en diversos órdenes: 1) Las distinción y especificidades sobre Discernimiento Espiritual (distinguir el bien del mal, lo bueno de lo que no lo es tanto), Discernimiento Dogmático o Conceptual (distinguir la verdad de lo que no lo es tanto), Discernimiento Espiritual en Común (que no puede ser otra cosa que la puesta en común del Discernimiento Espiritual que es personal) y el Discernimiento Apostólico (Deliberatio, que es para la Misión y para aspectos muy centrales de la Compañía de Jesús y que supone el discernimiento espiritual); 2) La adecuada separación entre discernimiento y toma de decisiones (en los varios discernimientos); 3) Los mecanismos o modos de proceder en los varios discernimientos. Por cierto, un gran vacío que sigue sin resolverse.

 

2.3.- TERCER HITO.- De DAR Ejercicios Espirituales a ACOMPAÑAR Ejercicios Espirituales

En la misma década de los 90 tuvo un gran impulso el acompañamiento espiritual. Los jesuitas dedicados al Sector Social y las obras que tenían un fuerte componente social, asumieron que los actores de las obras y los participantes en las acciones emprendidas por los Jesuitas, no podían ser solamente destinatarios, sino sujetos de esta misión. Y ello solo podía darse con EMPODERAMIENTO y ACOMPAÑAMIENTO de los laicos/cas de obras y misiones. Rápidamente se exigió dar un salto cualitativo: Considerar a los laicos y equipos de misión, Corresponsables de la Misión. Lo que en pleno Siglo XXI sigue profundizándose, claro está, en unos lugares, obras y provincias más que en otros.

Como advertencia o como mera descripción de los hechos, cabe señalar que el acompañamiento espiritual que se impulsó en la década de los 90 tuvo una fuerte carga de la dimensión sicológica. Y aún, en muchos casos, sigue con esta fuerte influencia. De igual modo conviene destacar que esta experiencia de acompañamiento ofreció la posibilidad de hacer surgir prácticas de Ejercicios Espirituales en la Vida Corriente con gente provenientes de sectores populares. Y esta práctica de los Ejercicios en contextos populares sí resultó ser una gran novedad. Por fin se abría entre los pobres el acceso a la vivencia de los Ejercicios Espirituales completos.

Muchas obras del Sector Social, Educativo, Intelectual, Pastoral Juvenil, Parroquial, etc., pudieron redescubrir la práctica del Acompañamiento en las variadas formas de dirección o guiatura espiritual, en las conversaciones espirituales-pastorales y hasta en los asesoramientos realizados con variado tipo de personas. El acompañamiento pasó a ser un aspecto central de la configuración de equipos de vida-trabajo-misión.

 

2.4.- CUARTO HITO.-    La INSEPARABILIDAD entre lo SOCIAL y lo ESPIRITUAL en todo el SER y HACER de la Compañía de Jesús

El Sector (Área) Social ha sido un área de avanzada y de grandes realizaciones en la Compañía de Jesús universal y cuánto más en América Latina. Esto es una realidad innegable. También se puede afirmar (y sin desmejora alguna) que ha sido el Sector (Área) Social el que más tardó en vincular de forma sistemática lo social y lo espiritual.

Esto fue lo decisivo para los propios actores del área social en cuanto a que no son meros líderes y trabajadores sociales, sino seguidores, discípulos y compañeros de Jesús cuya misión tiene una alta incidencia en lo social y también fue el elemento integrador vivencial y teóricamente en los demás miembros, colaboradores o beneficiarios, de lo social.

A la altura de la segunda década del Siglo XXI, es muy raro encontrar jesuitas que establezcan separaciones indebidas entre lo espiritual y lo social. Y si los hay, son raros de verdad. Con toda razón pude decirse que, desde la perspectiva de lo Ignaciano, lo Social y lo Espiritual no se pueden separar. Lo contrario sería UN CUERPO SIN ALMA o un ALMA SIN PIES EN LA TIERRA.

El Sector (Área) Espiritualidad en América Latina ha tenido una gran incidencia en esta unión inseparable entre lo social y lo espiritual. La abundante divulgación de material de espiritualidad, la multiplicación de ofertas de Ejercicios Espirituales, así como su gran valoración por parte de los jesuitas, laicos y demás integrantes del Sector (Área) Social. Y en esto ha tenido una buena incidencia la consolidación del Sector (Área) Espiritualidad en América Latina. En esta incidencia se inscribe el nuevo Directorio de Ejercicios Espirituales creado por los integrantes de la Confederación Latinoamericana de Centros Ignacianos de Espiritualidad (CLACIES): “Ejercicios Espirituales en América latina: para ayudar al modo nuestro de dar los Ejercicios Espirituales hoy” (CPAL, 2010).

 

2.5.- QUINTO HITO.- ESPIRITUALIDAD vivida en un MUNDO con CAMBIOS CULTURALES

Si algún sector o área de la Compañía de Jesús, por su propia razón de ser, se ha topado con los cambios culturales del siglo XXI es el Sector (Área) Social.  A diario constata este sector notables ausencias de sentido y de horizontes de futuro. La sociedad ha cambiado, la cultura está cambiando, los parámetros de verdad, sentido, horizonte, se han movido, y eso ha hecho que muchos procesos formativos y organizativos se descubran repentinamente fuera del núcleo vital donde transcurren las cosas.

Lo que más parece estar cambiando son los mecanismos construidos por la modernidad para lograr el desarrollo personal y la cohesión social. Se han desarticulado todos los sistemas eficaces que aseguraban el cauce social, fragmentando así lo que hasta ahora había sido el principal factor para la cohesión de los grupos como son las creencias y valores colectivos, compartidos por las sociedades durante siglos y que en muchos casos contaron con garantía religiosa, aunque en algunos ámbitos sigan teniendo fuerza. Pero tampoco existen -ni se avizoran- sistemas laicos de creencias y valores tan acreditados y legitimados que sean capaces de generar convencimiento, motivación y cohesión en las sociedades actuales.

En pleno siglo XXI, aunque paradójico, está resurgiendo un nuevo interés por lo espiritual, un tanto espontáneo, que se expresa en el deseo y búsqueda de un modo profundo de vivir, debido, precisamente, a las grandes transformaciones que se están viviendo en el siglo XXI. Lo que se está poniendo en evidencia es el poder que tiene la dimensión espiritual, junto a lo emocional y lo intrapersonal, en el desarrollo más completo de la personalidad. Crece el interés por lo espiritual debido a la necesidad, no tanto de conocimientos, sino de sabiduría, lo cual está surgiendo a partir de los mismos cambios que experimenta la sociedad actual, donde las personas se encuentran compelidas a la construcción constante de su propio saber, modos de relacionarse y, en consecuencia, de todos sus modos de vida.

A diferencia de lo ocurrido en la modernidad y la racionalidad propia de esta, donde la espiritualidad se vivió de forma homogénea y convencional, las sociedades actuales están descubriendo una espiritualidad dinámica y creadora de personalidad. Por ello, ante los GRANDES CAMBIOS CULTURALES, se nos exige la necesidad de avanzar en lo que hoy se está concibiendo como INTELIGENCIA ESPIRITUAL.

El Sector Educativo (el primero), luego el Sector Espiritualidad y, finalmente, el Sector Social son conscientes de que hace falta una SABIDURÍA, una INTELIGENCIA, por cierto ESPIRITUAL, capaz de ofrecer un modo nuevo de aprender a crear una personalidad madura, equilibrada, sana y capaz de relacionarse positivamente con los demás. Se trata de un camino personal y personalizador que implica a todo el ser, su interioridad, su racionalidad, su sensibilidad y su intersubjetividad. Por ello mismo se manifiesta como itinerario de libertad y de autonomía, pero a la vez, como aprendizaje que requiere del acompañamiento de otros que orienten en este proceso de crecimiento y creación. Un acompañamiento que abra a la riqueza que los demás ofrecen, para poder sentir desde dentro lo que es el proceso libre y creativo de formar en individual y en común la propia personalidad.

Este descubrimiento compartido (la requerida Inteligencia Espiritual) por casi todos en la Compañía de Jesús es un gran hito que ha surgido desde el campo de la Espiritualidad. Por ello no nos agarra de sorpresa. Pero lo que sí es una novedad y desafío, para toda la Compañía de Jesús y para la Iglesia en general, es el cómo formar en esta Inteligencia Espiritual. Y a esto se suma la preocupación de lo ecológico, que no aparece simplemente como algo que está de moda, sino que se desprende del carácter holístico de la espiritualidad cristiana y de un modo de entender la acción de Dios que se desprende de la Contemplación para Alcanzar Amor, que en la Espiritualidad Ignacia constituye la principal clave de actuación en el mundo.

 

3.- A MODO DE REFLEXIÓN FINAL Y ABIERTA

Si se ha constatado ya que el Siglo XXI se presenta como un tiempo de cambios culturales profundos y acelerados, no menos se está constatando la imperiosa necesidad de ponernos a tono para realizar la misión de la Compañía de Jesús impulsados por el mismo Espíritu Santo que mueve este mundo en cambio. El Padre General, Arturo Sosa, ha puesto a toda la Compañía de Jesús a caminar en esta dirección, con las Preferencias Apostólicas Universales (2019-2029), cuyo propósito es “encontrar la mejor manera de colaborar en la misión del Señor, la que más conviene al servicio de la Iglesia en este momento, la que mejor podemos realizar con lo que somos y tenemos, buscando hacer aquello que sea de mayor servicio divino y bien universal”.

Estas Preferencias Apostólicas Universales constituyen un ITINERARIO DE ACTUACIÓN longitudinal y transversal de todo el ser y hacer de la Compañía de Jesús, el cual se explicita en cuatro DIRECCIONAMIENTOS CONVERGENTES: a) Mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento; b) Caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia; c) Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador; y d) Colaborar en el cuidado de la Casa Común.

Las cuatro Preferencias Apostólicas comienzan a ser desde ya un reto y un compromiso para los próximos 10 años en la Compañía de Jesús (Cf. Preferencias Apostólicas n˚ III).  La llamada es pues a intensificar nuestro modo de ser y proceder como un solo cuerpo, que crece en indiferencia y en disponibilidad para irnos haciendo, junto a muchos otros que no son de la Compañía de Jesús, una comunidad de DISCERNIMIENTO (espiritual) y DELIBERACIÓN (apostólica) con horizontes abiertos. Y esto pasa necesariamente por una apertura deliberada a la conversión personal, comunitaria e institucional.

 

Gustavo Albarrán S.J.

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