La misión de la Iglesia consiste en la evangelización. Y hay dos principales concreciones que dan cuerpo a la práctica evangelizadora: la profecía y la pastoral. Mediante la profecía, la Iglesia, a la luz de la Palabra revelada, emite un juicio sobre la realidad socio-histórica en la que se encuentra inserta, anuncia el designio de Dios y denuncia cuanto se opone a dicho designio. Mediante la pastoral, la Iglesia anima la vida cristiana, coordina las diversas tareas, elabora la síntesis vital entre evangelio y vida y celebra con alegría la presencia de la gracia liberadora. En este capítulo pretendemos poner de relieve la misión evangelizadora y pastoral de la Iglesia, sin olvidar la impronta profética que acompaña siempre a la animación de la vida cristiana. Y vamos a hacerlo sirviéndonos, como orientación, de una parábola de Jesús.