El futuro ya no es algo que se pueda dar por sentado, sino que debemos crearlo conscientemente si queremos garantizar la vida de las generaciones venideras y de toda otra forma de vida en este mundo. Esta es la situación que analiza el autor y lo hace desde las dimensiones sociales, políticas y ecológicas, tratando de dar respuestas teológicas a los acuciantes problemas que se plantean en el mundo de hoy.